Viajar en coche con tu perro: seguridad y un maletero siempre limpio

Dos perros pastores sentados en el maletero protegido de un coche rojo

Una escapada al campo, un día de playa o la visita anual al veterinario: tarde o temprano tu perro tiene que subir al coche. Y aunque para muchos perros es una fiesta, viajar sin la preparación adecuada puede convertirse en un riesgo para todos y en una pesadilla de pelos, barro y arañazos en la tapicería. Estas son las claves para que cada viaje sea seguro, tranquilo y limpio.

Lo primero: tu perro nunca suelto

Un perro suelto en el habitáculo distrae al conductor y, en un frenazo brusco, sale despedido con una fuerza muchas veces superior a su peso. Por eso la normativa de tráfico en España obliga a que los animales viajen de forma que no interfieran en la conducción, y llevarlo suelto puede suponer una multa. Las opciones seguras son:

  • Maletero con rejilla separadora: la mejor opción para perros medianos y grandes en coches familiares y SUV.
  • Transportín bien sujeto: ideal para perros pequeños, colocado en el suelo detrás de los asientos delanteros o en el maletero.
  • Arnés con enganche al cinturón: para el asiento trasero, siempre un arnés, nunca enganchado al collar.

Evita el asiento del copiloto: el airbag puede causar lesiones graves a un perro incluso en un golpe leve.

Protege el maletero (y tu bolsillo)

Pelos incrustados en la moqueta, arena de la playa, patas mojadas después de llover y algún que otro arañazo en el paragolpes al subir y bajar. Limpiar todo eso cuesta tiempo, y una tapicería dañada resta valor al coche.

Un protector de maletero impermeable resuelve el problema de raíz: cubre la base y los laterales, tiene una solapa que protege el borde del parachoques cuando el perro sube y baja, y se limpia con un paño húmedo. Busca uno con base antideslizante: además de proteger el coche, tu perro viaja más estable en las curvas y eso reduce mucho el nerviosismo.

Antes de salir

  1. Paseo previo. Un perro que ha hecho sus necesidades y ha gastado algo de energía viaja mucho más relajado.
  2. Comida ligera. Evita darle de comer en las dos o tres horas previas si tiende a marearse.
  3. Kit de viaje. Agua y un cuenco, su manta o juguete favorito, la correa y unas bolsas para excrementos a mano.

Durante el viaje

  • Para cada dos horas para que beba, estire las patas y haga sus necesidades. Ponle el arnés y la correa antes de abrir el maletero: las áreas de servicio son un sitio peligroso para una escapada.
  • Temperatura agradable y ventilación, sin que saque la cabeza por la ventanilla: los insectos y partículas pueden dañarle ojos y oídos.
  • Nunca le dejes solo dentro del coche, ni siquiera unos minutos con la ventanilla bajada. En un día de sol, el interior alcanza temperaturas peligrosas en muy poco tiempo.

Si tu perro se marea o se pone nervioso

Muchos perros asocian el coche solo con el veterinario, y eso genera ansiedad. Haz trayectos cortos que terminen en algo bueno —un parque, una playa, un paseo nuevo— para cambiar esa asociación. Que viaje mirando hacia delante y estable sobre una superficie que no resbale también reduce el mareo. Si los síntomas son intensos, consulta con tu veterinario: existen tratamientos específicos para el mareo canino.

El viaje empieza antes de arrancar

Con tu perro bien sujeto, un maletero protegido y un par de paradas bien planificadas, viajar juntos deja de ser un problema para convertirse en uno de los mejores planes del fin de semana. Y al volver, basta con sacudir el protector para que el coche quede como antes de salir.